Comentarios a la Fenomenología del Espíritu
1) Las tareas científicas del presente
1) La verdad como sistema científico
Hegel crítica el proceder común que sostiene la presentación de la verdad filosófica como un conjunto de verdades dispersas y crítica también los que presentan que en el fin o en los resultados se expresa la cosa misma, el desarrollo en este caso es lo no esencial, cosa absurda para él.
Para contrarrestar esto concibe el desarrollo de los sistemas filosóficos como el desarrollo progresivo de la verdad. “El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquel es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquella”. Con este ejemplo Hegel intenta decirnos que a pesar de que los sistemas filosóficos son contradictorios, debemos ver que son momentos mutuamente necesarios.
El interés de Hegel es construir un sistema científico sobre la verdad, la filosofía dejará de llamarse amor por el saber para llegar a ser saber real.
2) La formación del presente
La verdad tiene en el concepto el elemento de su existencia, Hegel se opone a un saber inmediato del absoluto o la intuición de él, el saber del absoluto es conceptual. Estas son críticas directas a Fitche y Schelling. Lo finito es un momento de lo infinito y este se despliega en lo finito, estas filosofías separaron lo finito de lo infinito.
3) Lo verdadero como principio, y su despliegue
Para Hegel se viven momentos de cambio hacia una nueva época, pero el nuevo mundo a que se llega no es perfecto, del mismo modo que no se construye un edificio cuando se ponen sus cimientos, el concepto del todo a que se llega no es el todo mismo.
Hegel se opone al formalismo abstracto que hace pasar el material de la experiencia por una forma fija y determinada, para el eso es la ingenuidad del vacío en el conocimiento, no permite ver la riqueza de lo real y sus determinaciones.
2) El desarrollo de la Conciencia hacia la ciencia
1) El concepto de lo absoluto como el concepto del sujeto
Lo absoluto no es sustancia sino también sujeto, el sujeto es la pura y simple negatividad. “Es el devenir de sí mismo, el círculo que presupone y tiene por comienzo su término como su fin y que sólo es real por medio de su desarrollo y de su fin.”
La vida de Dios en sí es la virtualidad abstracta, en la que se prescinde de su naturaleza de ser para sí y con ello del automovimiento de la forma en general. Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se completa mediante su desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es esencialmente resultado, que sólo al final es lo que es en verdad.
Hegel sostiene que pretender que lo finito sea una manifestación de lo absoluto horroriza a más de uno, la mediación no es más que la igualdad consigo misma en movimiento o la reflexión en sí misma, el momento del yo que es para-sí, la pura negatividad o el simple devenir, “Si es cierto que el embrión es en sí un ser humano, no lo es, sin embargo para sí, para sí solo lo es en cuanto razón cultivada que se ha hecho a sí misma lo que es en sí.
Lo que se ha dicho podría expresarse también diciendo que la razón es el obrar con arreglo a un fin (el fin es lo inmediato, lo quieto, lo inmóvil, que es por sí mismo motor y por lo tanto sujeto). Su fuerza motriz, vista en abstracto, es el ser para sí o la pura negatividad. El fin ejecutado lo real existente es movimiento y devenir desplegado.
La necesidad de representarse lo absoluto como sujeto se traduce en proposiciones como la de “Dios es lo eterno” lo verdadero se pone como sujeto pero no es presentado como el movimiento del reflejarse en sí mismo, el sujeto no es un punto quieto sino que es el automovimiento.
De las consecuencias que se desprenden de lo dicho anteriormente se puede sostener que el saber sólo es real y sólo puede exponerse como ciencia o como sistema y esta otra: la de que un principio de filosofía aun siendo verdadero es falso en cuanto es fundamento o principio, por eso resulta fácil refutarlo, cuando la refutación es a fondo se complementarán sus deficiencias pues de otro modo sólo tendrá en cuenta solamente su acción negativa, sin cobrar conciencia del progreso que ella representa y de su resultado atendiendo también al aspecto positivo.
El que lo verdadero sólo es real como sistema o el que la sustancia es esencialmente sujeto se expresa en la representación que enuncia, lo absoluto como espíritu.
2) El devenir del saber
El puro conocerse a sí mismo de la conciencia es el fundamento de la ciencia o el saber en general. Pero este elemento sólo obtiene su perfección y su transparencia a través del movimiento de su devenir. Es la pura espiritualidad, como lo universal, la que tiene el modo de la simple inmediatez y simplicidad es el terreno que es solamente en el espíritu (…)(…) en cada una de las figuras del saber el individuo es la forma absoluta, es decir, la certeza inmediata de sí mismo. La conciencia natural cuando se confía de un modo inmediato con la ciencia es la pérdida del espíritu pero también cuando la autoconciencia tiene el principio de la realidad la ciencia es una irrealidad.
Este devenir de la ciencia en general o del saber es lo que expone esta Fenomenología del Espíritu.
3) La formación del individuo
Hegel se refiere a la formación del individuo universal, en este se muestra cada momento en que se adquiere su forma concreta y propia configuración. El individuo singular es el espíritu inacabado, una figura concreta en donde domina una determinabilidad mostrándose las otras como borrosas.
También el individuo singular tiene que recorrer, en cuanto a su contenido, las fases de formación del espíritu universal pero como figuras ya dominadas por el espíritu como etapas de un camino ya trillado. Esa existencia pasada es ya patrimonio adquirido del espíritu universal y constituye su naturaleza inorgánica.
Para Hegel lo conocido es algo en lo cual es espíritu no reconoce su actividad pero el saber se vuelve contra la representación que se produce. Hay un saber que no se mueve de su sitio es lo conocido pero esto no es reconocido, pero el espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento.
3)El conocimiento filosófico
1) Lo verdadero y lo falso
La ciencia que recorre la conciencia es la ciencia de la experiencia de la conciencia; la sustancia con su movimiento es considerada como objeto de la conciencia.
La desigualdad que se produce en la conciencia entre el yo y la sustancia, que es su objeto, es su diferencia, lo negativo en general. Puede considerarse como su alma pero es lo que los mueve a los dos. Este algo negativo se presenta como la desigualdad del yo con respecto al objeto, es también la desigualdad de la sustancia con respecto a sí misma.
Lo verdadero y lo falso figuran entre esos pensamientos determinados que se consideran como esencias propias situadas unas de cada lado, sin relación alguna entre sí. Pero no hay lo falso. La sustancia es ella simplemente lo negativo en parte como diferenciación y determinación del contenido. No se puede unir lo falso con lo verdadero como algo puramente externo sin embargo lo negativo sigue presente de modo inmediato en lo verdadero como tal.
2) El conocimiento histórico y matemático
En el conocimiento matemático la intelección es exterior a la cosa entonces se altera la cosa verdadera. El fin es externo a la cosa. Esta necesidad no se deriva del concepto del teorema. Para Hegel este conocimiento opera en la superficie, no afecta a la cosa misma (a la esencia o al concepto) no es un concebir.
3) El conocimiento conceptual
El elemento y su contenido no son lo abstracto o irreal sino lo real, lo que se pone a sí mismo y vive en sí, el ser allí en su concepto. Es el proceso que engendra y recorre sus momentos y este movimiento en su conjunto constituye lo positivo y su verdad. Lo que se haya en proceso de desaparecer debe considerarse también a su vez como esencial y no en la determinación de algo fijo y aislado de lo verdadero ni tampoco hay que ver en lo verdadero lo positivo muerto.
Lo verdadero es de este modo el delirio báquico, en el que ningún miembro escapa a la embriaguez, y como cada miembro, al disociarse, se disuelve por eso mismo, este delirio es, al mismo tiempo la quietud traslúcida y simple. Dentro del todo del movimiento, aprehendido como quietud, lo que en él se diferencia y se da un ser allí particular se preserva como algo que se recuerda y cuyo ser allí es el saber de sí mismo, lo mismo que éste es ser allí inmediato.
El método es la estructura del todo presentada en su esencialidad pura. Hegel sostiene que el sistema de representaciones que se relacionan con el método filosófico corresponden a una cultura desaparecida. Debemos prejuzgar lo excelente como lo que se abre paso en el uso y se hace querer.
La verdad es el movimiento de ella en ella misma pero corrientemente la conciencia conduce su contenido a algo cierto, aunque sólo se trate de la impresión del momento y la convicción queda satisfecha cuando la conciencia llega a un momento de quietud conocido de ella.
Hegel critica duramente el formalismo kantiano ya que con este se prescinde de la esencia viva de la cosa o se la mantiene escondida. El conocimiento exige entregarse a la vida del objeto o tener ante sí y expresar la necesidad interna de él.
Al ser toda sustancia sujeto, todo contenido es su propia reflexión en sí.
IV Lo que se requiere para el estudio filosófico
I El pensamiento especulativo
Lo que importa en el estudio de la ciencia es asumir el esfuerzo del concepto.
Abstenerse de inmiscuirse en el ritmo inmanente de los conceptos, no intervenir en él de un modo arbitrario esta abstención constituye de por si un momento esencial de la concentración de la atención en el concepto.
El comportamiento razonador se comporta negativamente con respecto al contenido aprehendido, sabe refutarlo y reducirlo a la nada. Con este comportamiento no se puede encontrar de nuevo un contenido, no hay más remedio que tomar de donde sea algo otro. Esto es lo negativo que no ve en sí lo positivo, por el contrario en el pensamiento conceptual lo negativo pertenece al contenido mismo y es lo positivo. En el pensamiento razonador en su conocimiento positivo, el sí mismo es representado con el cual el contenido se relaciona como sujeto y predicado. En el pensamiento conceptual ocurre de otro modo. Aquí, el concepto es el propio sí mismo del objeto, representado como su devenir, y en este sentido no es un sujeto quieto que soporte inmóvil los accidentes, sino el concepto que se mueve y que recobra en sí mismo sus determinaciones.
La naturaleza del juicio que lleva en sí la diferencia entre sujeto y predicado aparece destruida por la proposición especulativa, el sujeto pasa a ser predicado, para la conciencia no filosófica la pera es un fruto, pero para la proposición especulativa el fruto se manifiesta como pera. O en el ejemplo de Hegel la proposición “Dios es el ser” en ella el sujeto se esfuma pero el pensamiento en vez de pasar adelante del tránsito del sujeto al predicado se siente al perderse el sujeto entorpecido y echa de menos a él.
2) Genialidad y sano sentido común
El buen sentido apela al sentimiento en otras palabras pisotea la raíz de la humanidad. La naturaleza de esta reside en tender apremiantemente hacia el acuerdo con los otros y lo antihumano y animal consiste en querer mantenerse en el terreno del sentimiento y comunicarse solamente por medio de éste. A los verdaderos pensamientos y a la penetración científica sólo puede llegarse mediante la labor del concepto.
4) El autor y el público
Debemos estar convencidos de que lo verdadero tiene por naturaleza abrirse paso al llegar a su tiempo y de que sólo aparece cuando este llega, razón por la cual nunca se presenta prematuramente ni se encuentra con un público aun no preparado.
La ciencia de la experiencia de la conciencia
Introducción propósito y método de esta obra
Hegel sostiene que es natural que antes de entrar en el conocimiento de lo real o sea de lo absoluto se debe poner de acuerdo sobre el conocimiento, como el medio o el instrumento para apoderarse de él. Y esto por dos razones: 1) debemos elegir la mejor forma de conocer y 2) debemos conocer el alcance determinado del conocimiento para llegar a la verdad y no al error.
El problema es que puede surgir una barrera entre el conocimiento y lo absoluto sin que este se pueda conocer, esto es debido a que si el conocimiento es un instrumento para apoderarse de lo absoluto, se advierte en este caso que el instrumento no va a dejar la cosa como esta sino que la modela y altera. También sucede esto si el medio es pasivo porque tampoco recibimos a la cosa tal cual es. En el caso de que obviáramos este inconveniente al saber cómo actúa el instrumento y descontáramos su resultado esta corrección nos mantendría en el punto de partida.
Hegel critica la desmesurada preocupación en torno al conocimiento y sostiene que el temor a equivocarse es el error mismo.
Este temor presupone como verdad algo que hay que ver si es verdad, da por supuestas representaciones en torno al conocimiento como un instrumento y un médium, así como también una diferencia entre nosotros mismos y ese conocimiento, presupone que el conocimiento se halla de un lado y el absoluto de otro, al ser el primero afuera del segundo no es la verdad que se busca, el temor a errar es el temor a la verdad.
Esta consecuencia se desprende del hecho de que solamente lo absoluto es verdadero o solamente lo verdadero es absoluto.
La ciencia no puede rechazar un saber no verdadero sin más que considerarlo un punto de vista vulgar de las cosas ni tampoco decir que su saber mejor en ella misma, la ciencia aseveraría en el primer caso su saber pero también el saber carente de verdad aseveraría que poseería la verdad, una vale tanto como la otra. Debemos en cambio dice Hegel abordar el saber cómo se manifiesta. Esta exposición es el camino de la conciencia natural que pugna por llegar al verdadero saber depurándose hasta llegar al espíritu y llegando al conocimiento de lo que sí misma es.
La conciencia natural se mostrará cómo saber no real. Pero, ella se considera como saber real, este camino tiene para ella un significado negativo, podemos ver el camino de la duda, esta es aquí la penetración en la no verdad del saber que se manifiesta por lo cual lo más real de todo es lo que solamente es en verdad el concepto no realizado.
Ajustarse a la propia convicción es ciertamente más que rendirse a la autoridad, pero el mantenerse dentro del sistema de las opiniones y prejuicios siguiendo a la autoridad de otros o por propia convicción sólo se distingue por la vanidad que la segunda manera entraña. En cambio el escepticismo proyectado sobre toda la extensión de la conciencia es lo único que pone al espíritu en condiciones de poder examinar lo que es verdad en cuanto desespera de las llamadas representaciones, pensamientos y opiniones naturales sean estas propias o ajenas, pues esto le es indiferente.
La totalidad de las formas no real (reales) se alcanzará a través de la necesidad del proceso y la cohesión mismas. Se debe tener presente que la exposición de la conciencia en su no verdad no es un movimiento puramente negativo, este es el punto de vista unilateral de la conciencia natural, se trata del escepticismo que ve en el resultado la pura nada, pero esta tiene un contenido y es algo determinado. El escepticismo deberá esperar algo nuevo ya que culmina en la abstracción de la nada, en cambio cuando el resultado se aprehende como lo que en verdad es, como la negación determinada, ello hace surgir inmediatamente una nueva forma y en la negación se opera el tránsito que hace que el proceso se efectúe por sí mismo, a través de la serie completa de las figuras.
La meta se halla implícita en el saber como la serie que forma el proceso, la progresión hacia esa meta es incontenible y no puede hallar satisfacción en una estación anterior, la conciencia se ve impuesta esta violencia que echa a perder en ella la satisfacción limitada. Puede darse el caso que la angustia retroceda ante la verdad. (Pero por la misma necesidad del proceso la conciencia pasará a un nivel siguiente).
En esta investigación del saber lo que nos importa es que sea un saber para nosotros, lo que afirmaríamos como su esencia no sería su verdad, sino mas bien solamente nuestro saber acerca de él. Pero la naturaleza del objeto que investigamos rebasa esta separación, la conciencia nos da en ella misma su propia pauta. Hay en ella un para otro, tiene ella en general la determinabilidad del momento del saber, este otro es en sí. Así pues en lo que la conciencia declara dentro de sí como él en sí o lo verdadero tenemos la pauta que ella establece para medir por ella su saber.
Los dos momentos el concepto y el objeto, el ser para otro y el ser en sí mismo, caen de por sí dentro del saber que investigamos, por lo tanto no necesitamos aportar pauta alguna ni aplicar en la investigación pensamientos e ideas personales, pues será prescindiendo de ellos precisamente como lograremos considerar la cosa tal y como es y para sí misma.
La conciencia es de una parte conciencia del objeto y de otra conciencia de sí misma. Es cierto que el objeto parece como si fuera para la conciencia como tal y como ella lo sabe por lo tanto no puede verlo en sí. Pero la conciencia sabe en general de un objeto y puede distinguir entre lo que es en sí y lo que es para ella. Si en la comparación los dos términos no se corresponden la conciencia cambia su saber, con este cambio el objeto pasa a ser otro ya que este pertenece al saber. Y así la conciencia se encuentra con que lo que antes para ella era en-sí no es en sí o que solamente era en sí para ella. Este movimiento dialéctico que la conciencia lleva a cabo en sí misma, tanto en su saber cómo en su objeto, en cuanto brota ante ella el nuevo objeto verdadero, es propiamente lo que se llamará experiencia.
Hay dos objetos: uno es el primer en sí, el otro el ser para ella de este en sí. El segundo cambia el primero deja de ser él en sí para convertirse en la conciencia en un objeto que es en sí solamente para ella, este nuevo objeto contiene la anulación del primero, es la experiencia hecha sobre él.
Cuando lo que primeramente aparecía como el objeto desciende en la conciencia a un saber de él, tenemos el nuevo objeto por medio del que surge una nueva figura de la conciencia, para la cual la esencia es ahora algo distinto de lo que era antes.
La experiencia que la conciencia hace sobre sí no puede comprender dentro de sí, según su mismo concepto, nada menos que el sistema total de la conciencia, los momentos son para la conciencia, estos aparecen como figuras de la conciencia, impulsándose a si misma hacia su existencia verdadera, la conciencia llegará entonces a un punto en que se despojará de su apariencia de llevar en ello algo extraño que es solamente para ella y alcanzará un punto en que la manifestación será igual a la esencia y al captar esta esencia suya la conciencia indicará la naturaleza del saber absoluto mismo.
A) Conciencia
I) La certeza sensible o el esto y la suposición
El saber es saber de lo inmediato, el contenido concreto de la certeza sensible hace que ésta se manifieste de un modo inmediato, como el conocimiento más rico e incluso como un conocimiento de riqueza infinita. Este conocimiento se manifiesta como el más verdadero pero de hecho esta certeza se muestra ante sí misma como la verdad más pobre. Lo único que enuncia de lo que sabe es: que es, la conciencia es en esta certeza como puro yo (el este) y el objeto como puro esto. Ni el yo ni la cosa tienen aquí la significación de una mediación múltiple, este puro ser o esta inmediatez simple constituye la verdad de la cosa. Y asimismo la certeza como relación es una relación inmediata.
Pero si nos fijamos atentamente vemos que en el puro ser se halla en juego mucho más. Una certeza sensible real no es solamente esta pura inmediatez, sino un ejemplo de ella. Vemos que ni el sujeto ni el objeto son algo inmediato sino algo mediado, yo tengo la certeza por medio de la cosa y esta es en la certeza por medio de otro que es el yo.
1. El objeto de esta certeza
Debemos preguntarle a la certeza sensible ¿qué es el esto? Si lo tomamos como bajo la figura de su ser como el ahora y el aquí, la dialéctica cobrara una forma ininteligible. A la pregunta ¿qué es el ahora? contestaremos el ahora es la noche, para examinar la verdad de esta existencia sensible la escribiremos pero ahora por ejemplo se trasformó en vacía al ser de día. El ahora se mantiene pero como un algo negativo en general.
Este ahora que se mantiene no es algo inmediato sino algo mediado pues se mantiene por el hecho de que otro no es. A este algo simple que es por medio de la negación, al que le es indiferente ser esto o aquello lo llamamos lo universal. Entonces no nos expresamos sencillamente como nosotros suponemos en esta certeza sensible.
Y lo mismo ocurrirá con la otra forma del esto, con el aquí, el aquí es un árbol por ejemplo, el árbol. Pero si doy la vuelta será la casa. El aquí mismo no desaparece sino que es permanentemente en la desaparición de la casa, del árbol etc. El esto se revela como simplicidad mediada o como universalidad.
Si comparamos la relación en que primeramente surgían el saber y el objeto con la relación actual los términos se invierten. El objeto que debiera ser lo esencial, lo esencial no reside en el objeto sino en el sujeto ya que su verdad está en el objeto como mi objeto o en la suposición; es porque yo sé de él
2) El sujeto de esta certeza
La desaparición del aquí y ahora singulares se evita porque yo los tengo, pero la certeza sensible en esta relación experimenta en sí misma la misma dialéctica que en la relación anterior, yo veo el árbol y afirmo el árbol como el aquí pero otro yo que el aquí es la casa, ambas verdades encierran el mismo título de legitimidad.
Lo que aquí no desaparece es el yo, en cuanto universal, cuyo ver no es un ver del árbol ni de esta casa, sino un simple ver mediado por la negación de esta casa, etc. Al decir este aquí o este ahora digo todos los aquí y los ahora, de la misma manera al decir yo digo todos los yo.
3) La experiencia de esa certeza
La certeza sensible experimenta pues que su esencia no está ni en el objeto ni en el sujeto, por donde llegamos al resultado de poner la totalidad de la certeza sensible misma como su esencia. Así sólo la certeza sensible misma en su totalidad la que se mantiene en ella como inmediatez. Su verdad se mantiene como una relación que permanece igual a sí misma que no desliza ninguna diferencia entre el sujeto y el objeto. Me mantengo en una relación inmediata. Tenemos que dejar que se nos muestre la certeza pues la verdad de esta relación inmediata es la verdad de este yo que se circunscribe a un ahora o un aquí (el este va a ser un puro intuir).
Se muestra el ahora, este ahora. Ahora; cuando se muestra, ya ha dejado de existir, el ahora consiste precisamente en cuanto es en no ser ya.
En esta indicación vemos un movimiento cuya trayectoria es la siguiente: 1) Afirmo el ahora como lo verdadero, pero lo muestro como lo que ha sido, 2) Ahora afirmo como la segunda verdad que lo que ha sido está superado, 3) pero lo que ha sido no es, retorno entonces al ahora que es al punto 1.
Es un ahora que es muchos ahora; y esto es el verdadero ahora, el ahora como día simple, que lleva en sí muchos ahora, muchas horas, el ahora es algo mediado fruto de muchos ahora. El ahora es un resultado. El ahora es un universal porque es una pluralidad de ahora simples.
El aquí indicado es no es ese aquí sino que es un delante y un detrás, un arriba y un abajo etc. El aquí que se trataba de indicar desaparece en otros aquí pero también estos a su vez desaparecen, lo indicado, retenido y permanente es un esto negativo. El aquí es una complexión de muchos aquí, mostrarlo es algo mediato.
La afirmación de la certeza sensible dice lo contrario de lo que quiere decir: la verdad del esto es lo universal.
En la certeza sensible se habla de los objetos como de singularidades personales e individuales que sin embargo poseen certeza absoluta, suponen este trozo de papel en que escribo pero no dicen lo que suponen, si fuera así sería inasequible al lenguaje que pertenece a lo universal, si digo una cosa singular lo digo como más bien como totalmente universal, pues todo es una cosa singular; lo mismo que esta cosa es todo lo que se quiera.
Puedo tomar el trozo de papel como un aquí de otros aquí es decir es un universal; lo tomo tal y como es en verdad y en vez de saber algo inmediato lo percibo.

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